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30-07-2014
VIAJES

> Consejos para una travesía con éxito

Adaptarse a la montaña

La montaña es un lugar mágico por la enorme cantidad de actividades que el hombre ha descubierto en ella a lo largo de la historia. Si bien la práctica deportiva de una forma explícita es más reciente, existe una larga tradición de relacionarse con la montaña que le provoca al ser humano una mezcla de sensaciones a veces muy contradictorias. Todas las personas a quienes les gusta la montaña entienden que es ella la que está por encima de nosotros y que las consecuencias de no tener la voluntad de adaptarse podrían ser fatales. Son tantas las situaciones y condiciones que podemos vivir al aire libre que es muy importante tener claro que el material de montaña, lo que supone un elemento clave. 

Las mochilas, los sacos y las tiendas siguen siendo la columna vertebral del material de montaña cuando planeamos un paseo, una ruta o una travesía. Qué nos llevamos de equipaje, cómo dormimos y dónde lo hacemos, son tres preguntas muy corrientes y que deben ser contestadas con cuidado y efectividad. Con cuidado, porque planear bien una aventura en la montaña es encontrarse con las mínimas sorpresas sobre el terreno. 

Con efectividad, porque hay que tener muy en cuenta qué material de montaña nos resolverá las necesidades de la forma más adecuada a lo que queremos. 

Actualmente, las marcas son muy conscientes de la gran diferencia que podemos encontrar en las personas que se vinculan con la montaña. Desde las personas que caminan de vez en cuanto, hasta los que pasan la mayor parte de su tiempo en ella, hay un gran abanico de posibilidades. Los fabricantes diseñan productos cada vez más específicos y pensando en mayor adaptación a lo que realmente necesitan los amantes de las actividades al aire libre. 

Si bien el calzado y el textil nos adaptan al terreno que nos presenta la montaña, las tiendas, las mochilas y los sacos nos protegen de las variables que la naturaleza baraja siempre como posibilidades. El tiempo con qué nos encontramos al aire libre determinará poderosamente el material de montaña que debemos emplear. Y los tres tipos de productos a los que nos referimos, no escapan a esta ley. Es importante tener claro qué material debemos utilizar en cada época del año y franjas horarias, ya que las temperaturas extremas de calor o frío, necesitan ser combatidas con respuestas distintas que hay que conocer y respetar. 

Mochilas 
Las marcas han apostado a lo largo de los últimos años por una clasificación de las mochilas por volúmenes, además de tener en cuenta las actividades en las que se emplean. Las capacidades de 20, 40 y 60 litros o más son las que han llegado para quedarse por responder perfectamente a las necesidades de las que hablamos. Según la duración de las travesías y el ritmo al que las disfrutamos, deberemos considerar una u otra opción. Es una forma de limitar aquello que llevamos a la montaña, lo cual nos ayuda a no cargar con algo que realmente no vamos a necesitar. 

Además de la capacidad, en nuestros días las mochilas cuentan con una enorme cantidad de características que nos ayudan a portar con facilidad los complementos con que viajamos al aire libre. Correas, cremalleras, compartimentos de distintos tamaños, porta bastones, entre otras, son facilidades que nos ofrecen las mochilas. Pero las marcas también han trabajado en ofrecer comodidad y ergonomía para las mochilas, sean del tamaño que sean. La transpirabilidad es uno de los elementos que más comodidad supone para el portador y las mochilas del siglo XXI lo tienen muy en cuenta. 

Sacos 
En las decisiones que tomamos para saber cómo y dónde dormir, una de las elecciones más importantes, quizá la más determinante, es qué saco se adapta mejor a lo que podemos encontrarnos en la montaña, contando siempre con los imprevistos que en ella podemos vivir y que son imposibles de controlar. 

Conocerse a uno mismo y al propio cuerpo es muy importante para saber qué reacciones tenemos y cómo sentimos el calor y el frío. Los sacos evitan la pérdida de calor y nos protegen del frío. Es en esas dos direcciones que debemos entenderlos. Es muy importante tener en cuenta las temperaturas máxima, de confort y extrema que nos indica la marca para cada saco, con el objetivo de llevar con nosotros el material más adecuado. La filosofía de los sacos que más se extiende es la de fabricarlos con un guardado cada vez más sencillo y compacto, además de que pesen lo mínimo.

Tiendas
Le pedimos a las tiendas que nos protejan especialmente de la lluvia, el viento y el frío. Son las marcas especialmente, las que han añadido otro factor importante que tienen siempre en cuenta para fabricarlas: el peso. Una tienda ligera y de plegado compacto tiene ventajas sobre las demás, unas ventajas que nuestra espalda agradecerá en las largas travesías en las que nos llevamos este vital complemento con nosotros. Es importante conocer sus características para llevar con nosotros la que más se adapte a las circunstancias. Por ejemplo, no es lo mismo una tienda de dos estaciones que una apta para protegernos todo el año. 

La lluvia es, probablemente, la que más nos trae de cabeza en la montaña y no contar con el material adecuado para combatirla puede convertir nuestro apacible travesía en un suplicio. Por eso es importante conocer el grado de impermeabilidad de la capa externa de nuestra tienda, a fin de usar la más adecuada en viajes por terreno propenso a las precipitaciones. 

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