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30-07-2014
VERTICALIDAD

> Una verdadera aventura siempre implica riesgos

Donde empieza el compromiso

Desde que el 8 de agosto de 1876 Michel-Gabriel Paccard y Jacques Balmat conquistaron la cumbre del Mont Blanc (fecha que marca el inicio del alpinismo), el material para la práctica de los deportes de montaña no ha dejado de evolucionar. Desde la cuerdas, antes de cáñamo e incapaces de soportar una caída, a la aparición del arnés, los pies de gato, los fisureros y los modernos friends. La evolución del material ha revolucionado el montañismo pero bien es cierto que en la última década no ha supuesto cambios trascendentales y que la innovación de los principales fabricantes se ha movido en busca de la ligereza y de mayores índices de seguridad. 

Pasión por la vertical 
Uno de las disciplinas outdoor que más ha crecido –después del trail running- es la escalada, y a buen seguro que las cuotas cada vez mayores de seguridad en la modalidad deportiva de esta práctica tienen algo que ver. Un parabolt de 10 mm. -el anclaje de pared más utilizado en la actualidad- aguanta más de 25 kN (la fuerza que hacen 2500 kilogramos en el aire), que es aproximadamente lo mismo que resisten el resto de elementos de seguridad del escalador. 

La cuerda es posiblemente el producto que más ha evolucionado en este sentido. Si hace años no podíamos encontrar cuerdas para uso en simple que bajarán de los 10 mm., ahora encontramos modelos de varias marcas que rondan los 9 (como la mítica Joker de Beal, la Corbie de Edelrid o la Serenity de Mammut). Esta carrera por la ligereza desprecia otros valores importantes para el consumidor como la durabilidad, por lo que siempre deberemos encontrar un equilibrio en función del uso que le vayamos a dar. Además, la tendencia a aumentar la longitud de algunas vías de escalada, ha hecho que muchos modelos ya se vendan en versiones de 70 y 80 metros. 

Las denominadas cintas express (como los arneses) también siguen bajando de peso gracias a los cierres de alambre y a las cintas de Dyneema que se pueden adquirir en varios tamaños. Destacamos algunos detalles como las gomas que impiden el baile de los mosquetones o la innovación del sistema de gatillo abierto del Panic de Kong, la rueda antifricción del Revolver de DMM o el cierre del William Ball-Lock de Petzl. 

Pocas novedades respecto a los aseguradores donde, en la sección de los automáticos, la nueva versión del famoso Gri- Gri de Petzl sigue llevándose la mayor parte de las ventas, aunque con alternativas similares en otras marcas. Entre las denominadas placas, una gran oferta aunque poca variedad, entre la que destacamos los Micro y Mega Jul de Edelrid y el Smart Alpine de Mammut. 

En 2012, cinco marcas especializadas comunicaron diversos fallos en la seguridad de algunos kits de vías ferratas con brazos retráctiles. En la actualidad, estos fallos ya han sido subsanados y en el mercado ferratero encontramos muchos modelos que cumplen con todos los estándares de seguridad como el Ergo Tex de Salewa. 

Y en invierno, más dosis de aventura 
Al contrario de lo que pudiera parecer, el invierno abre un gran abanico de posibilidades para todos los montañeros. Con un buen abrigo y un afinado conocimiento de las técnicas de progresión, podemos encarar desde un plácido paseo en raquetas de nieve a una ascensión técnica en Pirineos o Alpes. 

Para el primero de estos dos casos, necesitaremos unas raquetas que deberemos elegir en función de nuestro peso y que deberán contar con alza (para caminar más cómodos en las subidas) y crampón (para clavarnos en el hielo). El equilibrio entre ligereza y robustez terminará por definir nuestra decisión. Además, desde aquí aconsejamos los cierres con correas como los de los modelos de TSL. 

Para el montañismo invernal, tedremos que dejar hueco en la mochila ya que es, posiblemente, una de las actividades que más material nos exija. Al arnés, cuerdas, cintas y aseguradores (de los que hemos hablado en la sección anterior), deberemos añadir más material técnico. Para progresar por pendientes poco pronunciadas, necesitaremos un piolet de travesía como el Tour o el X Pro de Salewa así como unos crampones básicos (de correas o semiautomáticos). Mientras que si encaramos mayores inclinaciones deberemos contar con dos piolets técnicos, más cortos y curvos, que te permitan traccionar sobre ellos además de unos crampones más técnicos. Los Beast Lite de Mammut te permiten además cambiar de monopunta a dos puntas, lo que los hace muy versátiles. 

No te olvides del casco 
Aunque todavía es frecuentever escaladores que sin casco, cada vez son más los que se han dado cuenta que proteger la cabeza de un golpe en una caída o del impacto de una piedra no es una cuestión baladí. No en vano, cada año fallecen montañeros por este motivo. 

El mercado de los cascos, de la misma manera que el resto de modalidades deportivas, vive en un continuo proceso de especialización y actualmente podemos contar con modelos específicamente diseñados para cada deporte. Se echan de menos modelos más versátiles capaces de satisfacer las necesidades de montañeros polivalentes que le peguen tanto a la escalada como al alpinismo o al esquí de montaña. 

 

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