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22-04-2016
RUNNING - TRAIL RUNNING

Dorn Wenninger y Gulzhamal DeFelice vencen en el maratón más frío del mundo

©North Pole Marathon

©North Pole Marathon

Redacción - @outdooractual

Sobre hielo flotante
El pasado 16 de abril se celebró la décimo tercera edición del North Pole Marathon. Una carrera para la que hay que viajar al Polo Norte y después pelear duro corriendo en zapatillas por el hielo y contra temperaturas gélidas. Durante esta edición, la dificultad añadida ha sido que la costra de hielo flotante del océano Glacial Ártico se quebraba continuamente debido a las fuertes corrientes marinas.

Medio centenar de corredores procedentes de Argentina, Australia, China, Francia, Gran Bretaña, Grecia, China, India, Japón, Líbano, México, Mónaco, Nueva Zelanda, Noruega, Filipinas, Polonia, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia y Estados Unidos, son los que han completado los 42 kilómetros del legendario maratón en las proximidades del Polo Norte Geográfico -90ºN- utilizando como base de operaciones la Base Polar Barneo.

Tras unos días de espera en la isla noruega de Svalbard, debido a que la costra de hielo flotante del Océano Glacial Ártico sobre la que se encuentra la pista de aterrizaje de la Base Polar Barneo se quebró en tres ocasiones, los corredores del North Pole Marathon iniciaron la competición el sábado 16 de abril a -25ºC.

Esta Base flotante la instaló, durante el mes de abril, la Asociación Geográfica de Rusia sobre el mar helado y permanece a la deriva según sean las corrientes marinas. Esto significa que durante las horas en las que los participantes del North Pole Marathon permanecieron corriendo, la superficie sobre la que trotaban, incluida la Base y la pista de aterrizaje, también se desplazaba varios metros por hora en cualquier dirección.

Desde luego, por el lugar geográfico en el que se encuentra y el condicionante que spunoe el clima, este maratón supera lo meramente deportivo para convertirse en una auténtica aventura.

En el congelador del planeta
Las comodidades de la Base rusa, tiendas de campaña calientes y carpa-comedor, han facilitado la estancia de los corredores en un lugar tan remoto como es el Polo Norte Geográfico. Las instalaciones permanecerán operativa durante el mes de abril dando apoyo logístico a expediciones científicas y deportivas.

En esta época del año el sol no se oculta en la periferia del Polo Norte Geográfico, por lo que la actividad en la Base es continua las 24 horas del día. Un carguero ruso Antonov An-74 preparado para aterrizajes todo-terreno se encarga del transporte desde la isla de Svalbard. Además un par de helicópteros Mi-8 se ocupan de traslados interiores y, en su caso, del rescate y evacuación de expediciones en apuros.

Una vez los corredores se “acomodaron” en la Base Polar Barneo, la primera zancada del maratón se daba a las 18:30h del 16 de abril, horario GMT. El trazado transcurrió sobre hielo flotante cubierto de nieve, más o menos profunda según el tramo, con dunas, montoneras de bloques de hielo, grietas y el severo ambiente polar. Según avanzaba el maratón la velocidad del viento se traducía en una sensación térmica que por momentos alcanzó los -32ºC.

El implacable termómetro, lo intrincado del terreno y la suma de kilómetros, fueron definiendo los tiempos finales de cada corredor, que para la mayoría se transformaron en un tercio más o el doble de su mejor crono en un maratón de asfalto.

La carrera en su primera mitad fue una lucha constante, con intercambio de líderes, hasta que en la segunda parte el estadounidense Dorn Wenninger (5:17:33) se afianzó en primera posición, seguido del australiano Colin Wright (5:30:47) y del ruso Marat Yusupov (5:31:51).

En la carrera femenina los puestos de honor se los adjudicaban la corredora rusa Gulzhamal DeFelice (5:50:12), la estadounidense Alexandra Hanson (6:09:50) y la polaca Anna Maria Szetela (6:33:48). Un total de 21 mujeres han participado en el North Pole Marathon 2016.

Por otro lado, algunos corredores han completado, en el Polo Norte, el ‘Grand Slam Marathon’, para lo cual es obligatorio competir en pruebas de maratón o de mayor distancia en los siete continentes y en el Polo Norte.

En memoria del fotógrafo Mike King
A lo largo de las 13 ediciones del North Pole Marathon, alrededor de 500 corredores han competido en la mítica distancia de 42 kilómetros sobre la descomunal plancha de hielo oceánica, bajo la que se abren 4.000 metros de profundidad marina. La equipación que utilizan los corredores en el “congelador” de la Tierra se ve obligado a soportar temperaturas de hasta -40 grados, ser muy transpirable, ligera y de gran capacidad de aislamiento.

Bajo estas temperaturas la excesiva sofocación no expulsada se convierte en hielo acumulado entre las diferentes capas, convirtiendo a la ropa en una armadura helada que puede llegar a colapsar el organismo. No sólo se hiela el sudor, también los geles, el líquido de avituallamiento, etc. En esas condiciones elegir mal la equipación o sufrir un desfallecimiento se convierte en un problema serio.

En cada edición del North Pole Marathon los cronos finales de los corredores dependen de su adaptación al frío, de cómo se encuentre el terreno para correr y de las cambiantes condiciones atmosféricas. Los vigentes records del North Pole Marathon están en posesión del irlandés Thomas Maguire, 3:36:10 y de la británica Fiona Oakes, 4:53:09.

Finalizado el maratón y tras unas horas de recuperación en las carpas de la Base Polar Barneo, dos helicópteros rusos Mi-8 trasladaron a los corredores al punto en el que el GPS marcaba en esos momentos los 90º Latitud Norte. Allí Richard Donovan, organizador de la carrera, esparció las cenizas del fotógrafo Mike King, miembro del equipo del North Pole Marathon durante 10 años, fallecido el pasado año. El Maratón fue dedicado a su memoria.

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