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30-07-2014
RUNNING - TRAIL RUNNING

> La superación personal es el leitmotif del trail

¡A la carrera!

Según datos de diversas tiendas especializadas, el número de personas que emplean parte de su tiempo libre en correr por senderos de montaña se ha quintuplicado en la última década. Esta época dorada del trail running –que no tiene visos de truncarse- ha supuesto que cada vez más marcas, tiendas y medios de comunicación se preocupen por el devenir de este viejo deporte. 

Y es que el trail (sendero en inglés), supone un gran atractivo para los amantes del running –otro sector en auge- que encuentran mayores dosis de aventura en sus sesiones de entrenamiento y competición. Las carreras por montaña también ha sumado muchos adeptos del colectivo montañero “de toda la vida” que, influenciados por la proyección de los grandes nombres de este deporte –muchos de ellos españoles como Kilian Jornet o Núria Picas-, anhelan un mejor estado de forma, mayor rapidez en sus actividades y, en el mejor de los casos, también un plus de seguridad. 

No podemos olvidarnos de que se trata de una disciplina deportiva relativamente económica por lo que casa perfectamente con los tiempos que nos toca vivir. No es casualidad que la media de edad de sus practicantes sea inferior a los 30 años. 

El kit de la cuestión: la zapatilla 
A pesar de que cada vez son más los osados que se animan a correr descalzos –el barefoot puro ha llegado incluso a las carreras de ultra distancia-, para la inmensa mayoría de “corremontañeros” la zapatilla es la pieza clave del equipo. Como os podéis imaginar, no existe una zapatilla ideal para todo tipo de corredores y actividades, aunque la versatilidad de los modelos siempre debería ser un factor a tomar en cuenta en nuestra elección. Vamos a analizar en qué debemos fijarnos antes de realizar nuestra compra.  

En primer lugar tenemos que conocernos ya que nuestro peso, horma del pie y pisada –aquello de pronación y supinación- son las tres primeras cuestiones que definirán que tipo de zapatilla necesitamos. Esta información deberemos filtrarla también con el tipo de actividad que tenemos pensado realizar -especialmente en lo que a distancia y superficie se refiere-, así como la estación y el clima de la zona por donde vamos a correr. 

Si vamos a soportar situaciones de mucho frío con posibilidad de mojarnos -ya sea por las precipitaciones o porque la hierba esté húmeda-, recomendamos las membranas de impermeabilidad que, inevitablemente también jugarán su negativo papel en la balanza de la transpirabilidad. En el momento de probarnos la zapatilla en tienda, tendremos que evaluar también la sujeción así como la flexibilidad, la estabilidad y la amortiguación, claves para un buen control de la pisada. No nos olvidemos que seguramente vamos a recorrer caminos llenos de rocas y raíces por lo que el tobillo y empeine deberán quedar bien sujetos para evitar esguinces. Además, una sección de goma en la puntera protegiendo nuestros dedos puede ser un detalle más que interesante. 

Es hora de darle la vuelta a la zapatilla para analizar la suela, donde residen las principales diferencias con el calzado de running convencional. El terreno sobre el que corramos marcará el tipo de suela que necesitemos. Así, para pista y asfalto necesitaremos una suela sin mucho relieve y buena amortiguación, mientras que si pasamos a senderos más escarpados buscaremos una suela más prominente. Un agresivo diseño con tacos suele ser atractivo a los ojos del consumidor y una buena opción para la hierba y el barro pero tendrá mayor desgaste y un menor control fuera de estos terrenos. 

Si vas a correr sobre nieve debes saber que también existen zapatillas a las que se les pueden añadir clavos metálicos, como a las de atletismo. 

El textil no se queda atrás
Para unas aventuras trail cada vez más extremas, un buen calzado debe ser complementado con diferentes prendas que nos protejas de las inclemencias del tiempo, al mismo tiempo que permitan una gran transpirabilidad controlando así nuestra temperatura. 

Los calcetines suelen ser los grandes olvidados cuando hablamos de textil de montaña pero en el caso de trail running son especialmente importantes. Deben quedar ajustados al pie –es frecuente utilizar una o dos tallas menos- para que no provoquen rozaduras y deben estar confeccionados con materiales altamente transpirables como la poliamida o la lana merino. Su construcción diferenciada pero sin costuras debe aportar mayor protección en talón y puntera, las zonas más propicias a la irritación. 

En el tronco inferior deberemos llevar unos pantalones -cortos o largos en función del tiempo- o mallas compresivas, que fijan el músculo evitando el efecto rebote y favoreciendo la circulación sanguínea. En algunas carreras extremas, como el archiconocido Ultra Trail del Mont Blanc, exigen también un sobrepantalón con membrana impermeable. 

En la parte superior utilizaremos una camiseta transpirable que permita una libertad total de movimientos. No está de más que los tejidos ofrezcan al mismo tiempo protección ultravioleta ya que el sol puede convertirse en nuestro gran enemigo en largas sesiones veraniegas. Muchos modelos cuentan además con tratamientos antiolor que seguro agradecerás. 

Para los días en los que nos pueda caer un chaparrón o soplen fuertes rachas de viento -algo más que frecuente en la montaña- es recomendable contar con una chaqueta que, aun siendo ligera, nos proteja de los elementos exteriores. La capucha puede convertirse en tu gran aliada durante una jornada de mal tiempo. También podrás complementar el textil del tronco superior con manguitos compresivos. 

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