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17-02-2011

> ESTÁ EN BUTÁN

¿Sabías que la montaña vírgen más alta del mundo alcanza los 7.570 metros?

Que todos los ochomiles del Himalaya han sido ascendidos lo sabe cualquiera que se haya interesada mínimamente por el alpinismo. Pero, ¿Y la misma pregunta realizada para los sietemiles? La respuesta es que no, que no todos los sietemiles del Himalaya han sido ascendidos. Todavía hay montañas de altura que permanecen vírgenes.

Uno de los grandes exploradores del Himalaya, el japonés Tamotsu Nakamura ha revelado, a lo largo de más de 30 expediciones a valles inexplorados del Himalaya, la existencia de al menos 255 cumbres vírgenes de 6.000 y 7.000 metros. La mayoría no alcanzan la mágica cifra de 7.000 metros, aunque se queden cerca. Pero hay unas cuantas que sí la alcanzan y esperan todavía que algún ser humano pose sus huellas sobre ella. Un reto fascinante.

Pero si de retos fascinantes y sietemiles hablamos, no podemos dejar de mencionar el Gankhar Puensum, la montaña más alta del mundo todavía sin escalar, con 7.570 metros de altura. Las razones para que aún se mantenga virgen son varias. Para empezar, actualmente el alpinismo está prohibido en Bután, donde se sitúa la montaña –cerca de la frontera con China–, por lo que hoy en día resulta imposible siquiera intentarlo. Pero no siempre ha sido así; hubo un tiempo en el que las expediciones sí podían intentar la ascensión, pero todos los que lo probaron tuvieron que dar marcha atrás en la montaña inexpugnable.

Más allá del Gankhar Puensum, Bután mismo parece un país inexpugnable. Desde su independencia de la India en 1949, el reino de Bután prohibió la entrada a extranjeros hasta el año 1983, lo que impidió cualquier aproximación a la montaña deseada. A partir de ese año se permitió la entrada a cuentagotas y entre 1985 y 1986 un total de cuatro expediciones consiguieron el anhelado permiso para intentar la cumbre. Ninguna de las expediciones lo consiguió; de hecho, una ni siquiera encontró el camino de aproximación.

Y todo se acabó en 1994, cuando el país prohibió la escalada de las montañas de más de 6.000 metros. Se garantizaba así el respeto de las creencias locales, volviendo a cerrar la posibilidad de ascender el Gankhar Puensum, que quiere decir “el pico blanco de los tres hermanos espirituales”.

Desde el 2003, Bután prohíbe la actividad del alpinismo en todo el país, entendiendo que las montañas son para los espíritus y no para los humanos. De hecho, la llegada de extranjeros sigue produciéndose con cuentagotas y siempre son en viajes organizados y muy caros.

La vez que el ser humano ha estado más cerca de la cumbre fue en 1998, cuando una expedición japonesa ascendió el Liankang Kangri (7.535 metros), una cima subsidiaria del macizo del Gankhar Puensum, pero situado en territorio chino. De hecho, la expedición había obtenido un permiso de las autoridades chinas –que reclamaban la frontera entre los dos países en la cima de la montaña– para escalar la cima principal, pero finalmente se echaron para atrás, admitiendo tácitamente la pertenencia de la montaña a Bután y cerrando el camino a los japoneses.

Sea como sea, el Gankhar Puensum sigue virgen y parece, al menos de momento, que permanecerá así durante largos años, aunque es probable que tarde o temprano, el ser humano acabe poniendo su huella también en esta cima invicta. Es la prueba de que todavía existen retos en el alpinismo y la exploración; retos que si nosotros no podemos alcanzar, podremos legar a las siguientes generaciones, para que nunca se cansen de explorar nuevos horizontes.

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