Compartir:
Facebook
Twitter
30-07-2014
MONTAÑA - NIEVE

> Cámaras, gafas, cascos…

Secundarios de lujo

En la montaña, aunque pueda parecer un tópico, la línea que separa el éxito del fracaso, la seguridad del peligro, es muy fina. Descuidar estos detalles es uno de los errores más graves que podemos cometer en la naturaleza, donde nada es accesorio. 

Vivir en la oscuridad 
En muchas de nuestras excursiones por la montaña, incluso en las de un día, tenemos que lidiar con la oscuridad. Y en la montaña, con un entorno muchas veces traicionero, tener una buena visibilidad es fundamental. En este sentido, uno de los complementos más importantes que siempre debe haber en nuestra mochila es un frontal.

A la hora de escoger un frontal –más funcionales, seguramente, que las linternas- hay que tener en cuenta, además de su uso (cambia mucho un frontal de trekking que uno de trail, por ejemplo), varios factores, desde el peso y las dimensiones, hasta su potencia de luz o su alcance.

A la hora de elegir –siempre, insistimos, en función del uso que le vamos a dar- tenemos que analizar los niveles de intensidad, los modos de iluminación y el tipo de haz luminoso que nos ofrece. También será muy importante tener en cuenta la autonomía o el tipo de carga –batería o pilas-, y el confort. Es importante que se pueda regular, que sea cómoda y que ofrezca una excelente sujeción.

Todo en uno
Suele ser uno de los muchos artículos que se nos olvida cuando hacemos la lista de cosas que debemos meter en la mochila. Hasta que un día, cuando no podemos cortar alguna cuerda o abrir una lata, nos damos cuenta de su importancia. Y ya nos nos volvemos a olvidar.

Las llamadas multiherramientas están ganando protagonismo gracias a su gran funcionalidad y a las múltiples opciones que nos ofrecen. Existe una larga lista de opciones, desde las que apenas tienen una navaja hasta las que esconden abrelatas, lima, cuchillo, tijeras, pinzas, lupa o, incluso, un palillo. En cualquier caso, como en todo el material outdoor, es importante tener claro qué podemos necesitar, aunque por su peso, su precio y el poco espacio que ocupan, tampoco está de más tener una herramienta con el máximo de opciones, aunque difícilmente vayan a usarse. Mejor eso que lamentarnos por tener algo que necesitamos sí o sí (algo muy habitual en la montaña).

Puede parecer un tanto absurdo, pero nunca se sabe cuando podemos necesitar un sacacorchos, un destornillador, unas pinzas, sierra para madera, lupa de vidrio, enhebrador de agujas, bolígrafo, brújula con termómetro, corta alambres, tijeras… No ocupa demasiado espacio, no pesa y no suelen ser muy caras, así que mejor hacerles un hueco en la mochila. O en el bolsillo. 

Contra el astro rey 
El frio, la lluvia o el terreno no son nuestros únicos “enemigos” en la montaña. También lo es el sol. A veces es nuestro mejor aliado, es cierto, pero aun así debemos tomar medidas para protegernos de sus radiaciones, tanto en verano como en invierno –sobre todo si hay nieve- Para ellos es importante llevar encima unas buenas garfas de sol, una gorra –con o sin protección de cuello- y crema solar. Aunque haya quien, a estas alturas, aún piense lo contrario, el sol, en la alta montaña, es más dañino que en la playa, y si no nos protegemos de él, podemos tener algún que otro problemas, desde quemaduras, daño en los ojos o dolores de cabeza, hasta insolaciones o subidas repentinas de temperatura corporal por golpe de calor….

Así pues, un hueco en la mochila para gafas (las de mercadillo mejor dejarlas en casa y gastarse un poco de dinero en unas gafas específicas de montaña, que se ajusten bien y que sean ligeras) una buena gorra (o un tubular) que garantice una buena transpiración y protección en las zonas críticas (ojos, orejas, cuello…) y, también, un protector solar, sobre todo para las partes de la piel más expuestas. 

Aprovechar la tecnología
Los tiempos han cambiado, y aunque por la montaña sigue habiendo algún que otro purista que se niega a aceptarlo, la tecnología puede ser nuestro mejor aliado en la montaña. En los últimos años hay dos artículos que han ganado un peso muy importante dentro del universo outdoor: los ordenadores de pulsera (o pulsómetros) y los GPS. De las viejas brújulas –todavía recomendables- hemos pasado a completos aparatos GPS –algunos incorporados en los ordenadores de muñecacuya función, básicamente, es mejorar la seguridad en la montaña –seguridad que se maximiza gracias, básicamente, a una mayor información-. 

Escoger el itinerario, guardar este recorrido pasara saber el itinerario que hemos hecho, conocer cuál es la temperatura y cuál es la tendencia meteorológica, a qué altura nos encontramos o cuál es el desnivel que hemos sorteado son una serie de informaciones que a todo amante del outdoor le gusta conocer y que, además, suelen ser importantes para tomar decisiones. En cuanto al pulsómetro, pues cada vez son más los que confían en estos pequeños ordenadores para controlar eficazmente el ejercicio –pulsaciones, ritmos, calorías quemadas…- y tener información sobre altitud, presión atmosférica o desniveles acumulados… 

¿Y el teléfono? Siempre es mejor llevarlo encima, pero no nos olvidemos que en cualquier momento podemos quedarnos sin batería o sin cobertura, así que si lo que queremos es estar localizables y/o comunicarnos con alguien, siempre es bueno tener en el equipaje unos walkis, frontales de emergencia o, incluso, bengalas… Con la electrónica actual es complejo perderse, pero por si acaso, es mejor tener alternativas para que nos encuentren. 

Siempre a mano 
Aunque muchas veces nadie repara en él, hay un artículo que, entre toda la larga lista de complementos, suele ser el más imprescindible. Él único que no debemos olvidarnos cuando salimos a la montaña, sobre todo si la excursión es exigente y/o larga: el botiquín. Obviamente lo llenaremos con lo que podamos necesitar en función de lo que hagamos, pero hay varias cosas que debemos llevar sí o sí.

No hay cargar con un hospital de campaña, pero sí que es aconsejable cargarse de prudencia y no dejarnos en casa cosas que podemos necesitar para solucionar sobre el terreno una primera incidencia: gasas antisépticas, vendas, tijeras, pinzas, puntos, apósitos impermeables, tiritas para ampollas, algunos medicamentos – antihistamínicos, calmantes-… A veces son pequeños tonterías, pero olvidarnos de ellos nos puede amargar mucho el día. Con sentido común, pero siempre es mejor llevar de más que de menos. Además, en el mercado hay verdaderas virguerías que en muy poco espacio y con muy poco peso nos pueden sacar de más de un apuro... 

La larga lista de complementos básicos para afrontar una excursión la podríamos completar con todo aquello que tiene que ver con la cocina y el menaje (vitales para excursiones largas en las que, óbviamente, debemos comer) y con botellines, cantimploras y mochilas de hidratación. En la montaña cualquier precaución es poca, y quemarse, no poder ver en la oscuridad, perderse o quedarse con hambre o sed puede ser muy peligroso para nuestra seguridad. Sí, es cierto, si lo sumamos todo la mochila va bien llena, pero siempre será mejor cargar peso que lamentarse por haberse dejado algo en casa. En los deportes que no todo depende de uno, es mejor ser precavido. Y por el momento no hay noticias de que haya algun supermercado 24h en medio del monte. 

 

Para escribir un comentario debes ser usuario registrado. Inicia Sesión con tu usuario y contraseña o Regístrate.
Compartir:
Facebook
Twitter
Más noticias relacionadas con esta actividad