Compartir:
Facebook
Twitter
13-02-2018
MONTAÑA

Vestirse para la ocasión: la teoría de las tres capas

(c) Gore-Tex

(c) Gore-Tex

Redacción - @outdooractual

Como la mayoría de actividades que se llevan a cabo al aire libre, la práctica de deportes outdoor requiere el uso de un buen equipamiento para mantener un mínimo de seguridad y comodidad. Cualquier deporte al aire libre, sea cual sea su nivel de exigencia -y sea cual sea la época del año-, requiere el uso de material técnico. Es fundamental apostar por prendas técnicas que se adecúen a la actividad que llevamos a cabo. Y, sobre todo, no hay que olvidar que en la montaña el tiempo puede cambiar rápidamente y hay que ir bien equipado.

Es importante que mantengamos nuestra temperatura corporal estable. Enfriarse o sobrecalentarse tendrá un efecto negativo en nuestro rendimiento y, 0sobre todo, en nuestra salud. La temperatura de confort, para un cuerpo humano, está entre 36,8 y 37,5ºC. Cuando la temperatura del cuerpo se acerca a los límites de esta zona de tolerancia por arriba, nuestro organismo produce sudor y, gracias a su condensación/evaporación, evita el recalentamiento del cuerpo, en cambio, si la temperatura desciende por debajo del límite inferior, el cuerpo reacciona temblando (contracciones musculares) para producir calor.

El problema es que los mecanismos que tiene el cuerpo para autorregular su temperatura tienen un límite y el textil técnico emerge, en este sentido, como el mejor aliado para ayudarnos a mantener el confort cuando el frío, el viento, el agua o el calor amenazan nuestro rendimiento.

Y aquí es donde cobra sentido la conocida teoría de las tres capas, que nos ayudará a crear alrededor de nuestro cuerpo un microclima confortable y capaz de ajustarse a la temperatura y a la intensidad del esfuerzo que estamos realizando.

Primera capa, segunda piel
La primera capa es la que está en contacto con nuestra piel. Su principal finalidad es ayudar al cuerpo a evaporar el sudor de nuestro cuerpo y mantenernos secos y a una temperatura confortable. La prioridad es que se trate de una prenda muy transpirable, que absorba el sudor de nuestro cuerpo y seque rápidamente para no tener sensación de humedad.

En una primera capa debemos evitar las camisetas de algodón – que se empapan con facilidad, acelerando la pérdida de calor-. La mayoría de marcas, en este sentido, apuestan por el poliéster, un tejido extremadamente transpirable e hipoalergénico. Algunos fabricantes suelen combinarlo con el elastano –sobre todo en prendas ajustadas o de compresión-, y con tejidos que incorporan iones de plata y que aportan a la prenda una capacidad antimicrobiana y evitan los malos olores. Últimamente algunas marcas también están “recuperando” la lana por su gran poder aislante y por su capacidad para absorber agua sin que el exterior de la prenda esté húmeda.

Segunda capa: aislar al cuerpo
El papel de la segunda capa es aislarnos térmicamente. Su función principal no es la de calentar sino la de retener el calor generado por el cuerpo e impedir su enfriamiento, favoreciendo, al mismo tiempo, la evacuación de la humedad. Es importante que estas prendas se ajusten bien al cuerpo y que cierren bien en el cuello, los puños y la cintura para evitar que el aire pueda penetrar en su interior.

Esta capa es, seguramente, la que más variedad de prendas –y tejidos- ofrece, aunque seguramente el polar o fleece sea el tejido más utilizado… y el mejor. Tiene que tener una buena capacidad de transpiración para que el sudor salga al exterior. El único problema es que muchos de los tejidos utilizados en estas segundas capas no son impermeables ni cortavientos y si no llevamos una tercera capa en nuestro equipaje, podemos tener problemas. Por suerte, en los últimos años los principales fabricantes de forros polares han conseguido ganar en impermeabilidad sin perder transpiración y con una gran capacidad cortavientos.

Estos nuevos generalmente se consiguen con una membrana. Bautizadas como SoftShell, son prendas que destacan por su versatilidad, aunque no han sido pensadas para sustituir ni a un forro polar ni a las prendas impermeables de la tercera capa.

Tercera capa: el antídoto contra lluvia y viento
La tercera capa nos protege del viento y el agua –lluvia, nieve o humedad-. No es una capa aislante, pero su impermeabilidad y su diseño sí que ayudan a impedir la perdida de calor. Las propiedades técnicas de estas terceras capas –impermeables y/o cortavientos- se logran, generalmente, a través de una membrana adherida al tejido. Tanto la elección del tejido como de las membranas es importante: del tejido dependen aspectos tan importantes como la resistencia a la abrasión, la durabilidad, el peso o el volumen de la prenda; la membrana debe garantizar la impermeabilidad al viento y al agua y, sobre todo, la permeabilidad al vapor de agua (para favorecer la transpiración).

En cuanto al laminado de la membrana, éste puede ser de dos o tres capas. En el primero la membrana se adhiere a un solo tejido, mientras que en el de tres capas, la membrana está en medio de dos tejidos distintos. Con el dos capas se gana ligereza y maniobrabilidad pero se pierde resistencia y protección; con el tres capas –muy utilizado en prendas de alta montaña que deben soportar grandes cargas y rozamientos- se logra una alta resistencia a la abrasión, pero se pierde flexibilidad y transpiración.

Es importante que esta tercera capa sea ligera (es un error pensar que cuanto más gruesa, más protege), resistente, funcional y que nos garantice una buena libertad de movimientos. Es muy importante, también, que no deje pasar el aire hacia el interior, de manera que es aconsejable optar por prendas con cremalleras impermeables y que puedan ajustarse bien al cuerpo en zonas críticas como el cuello, los puños, la cintura o los tobillos.

Calcetines: imprescindibles
Puede que alguien piense que los calcetines son una prenda secundaria, pero quienes hacen deporte saben perfectamente que es una pieza básica.

Su tecnicidad y funcionalidad ha avanzado tanto que actualmente pueden encontrarse calcetines específicos que se adaptan a cada una de las principales modalidades outdoor. Su principal función, en cualquier caso, es conservar el calor que producen los pies y mantenerlos secos evacuando el sudor. Es importante que incorporen refuerzos que nos protejan de las rozaduras que pueda provocar la bota en determinadas zonas –sobre todo talón y metatarso- y que tengan propiedades antibacterianas para evitar infecciones y malos olores.

Para escribir un comentario debes ser usuario registrado. Inicia Sesión con tu usuario y contraseña o Regístrate.
Compartir:
Facebook
Twitter
Más noticias relacionadas con esta actividad